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Mostrando las entradas de marzo, 2025

La Segua y la Siguanaba: ¿son la misma mujer?

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Bueno, toco el tema del origen de una leyenda que forma parte del folclor de muchos países de América, que más bien pertenece al folclore mexicano, centroamericano, colombiano, venezolano y, por supuesto, europeo: La Siguanaba. Según la leyenda, la Siguanaba es un espectro diabólico en forma de mujer, la cual siempre es bella y es muy llamativo para los hombres. Cuando un hombre la encuentra, tiende a ser atraído por su físico, que es considerado sensual, a quien muchas veces no es posible verle el rostro, ya que está lo tiene oculto. Al ver a la mujer, estos comienza a acercársele y cuando la tienen cerca, se dan el susto de su vida al ver que tiene el rostro de un caballo (que en otras versiones puede variar). Este susto puede afectar de muchas maneras: la persona afectada enferma, enloquece o muere. Por lo general, según la tradición, no se le aparece a todos los hombres, sino que se enfoca en perseguir a los hombres que llevan una vida de pecado; se le aparece a los hom...

EL CADEJO (versión con español antiguo)

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Cuentan los ancianos que en las horas en que el viento se aquieta y la luna se oculta tras velos de bruma, los caminos de Panamá no son dominios de los hombres, sino de entes cuya naturaleza escapa a la comprensión mortal. No es sabio aventurarse en la oscuridad, pues es sabido que en ella acechan fuerzas cuyo designio se pierde en los albores del tiempo. Aparece entonces la terrible bestia negra, el Cadejo Maldito, de figura imponente, con la mirada encendida en rojos fuegos y el resuello ardiente como el hálito del Infierno mismo. Este espíritu, cuya esencia pertenece a los dominios del Mal, busca a los hombres descarriados: bebedores sin temor a Dios, tahúres de mala entraña y jóvenes que desatienden los consejos de sus mayores. Se dice que quien lo ve y no lleva consigo la protección de los justos queda condenado al terror, su mente extraviada y su cuerpo postrado hasta que el alba venga en su auxilio. Mas no toda sombra devora la luz, pues en la misma senda donde el maligno acecha...