La Segua y la Siguanaba: ¿son la misma mujer?
Bueno, toco el tema del origen de una leyenda que forma parte del folclor de muchos países de América, que más bien pertenece al folclore mexicano, centroamericano, colombiano, venezolano y, por supuesto, europeo: La Siguanaba. Según la leyenda, la Siguanaba es un espectro diabólico en forma de mujer, la cual siempre es bella y es muy llamativo para los hombres. Cuando un hombre la encuentra, tiende a ser atraído por su físico, que es considerado sensual, a quien muchas veces no es posible verle el rostro, ya que está lo tiene oculto.
Al ver a la mujer, estos comienza a acercársele y cuando la tienen cerca, se dan el susto de su vida al ver que tiene el rostro de un caballo (que en otras versiones puede variar). Este susto puede afectar de muchas maneras: la persona afectada enferma, enloquece o muere.
Por lo general, según la tradición, no se le aparece a todos los hombres, sino que se enfoca en perseguir a los hombres que llevan una vida de pecado; se le aparece a los hombres que son muy mujeriegos, machistas, violentos, infieles, borrachos, donjuanes, lujuriosos, violadores, trasnochadores, parranderos o fiesteros, callejeros y a todo aquel que ande haciendo maldades. No es cualquier demonio que mata porque sí, sino es uno que sí sabe a quién elegir.
Es un ser con el cual se le asocia con la Llorona, la cual tiene muchas similitudes. Contiene muchísimos nombres en cada región, país, ciudad o provincia en donde se cuente. Por ejemplo:
Estados Unidos:
Lady Donkey.
México:
Lizbeth Rodríguez, Siguanaba, Cegua, Macihuatli, Matlazihua, Bandolera, Salerosa, X'tabay, Xtabal, Chaneca, Caballona, Tisigua, Tishanila, Malora, Yegualcíhuatl, Cihuanahuac, Mazacua o Cihua.
Belice:
Sirena, Xtabay o Sucia.
Guatemala:
Siguanaba, Segua o Siguamonta.
El Salvador:
Ciguanaba, Sucia (región oriental), Siguampera o Chilca.
Honduras:
Siguanaba, Siguanabana, Cigua, Chuca o Sucia.
Nicaragua:
Cegua, Segua, Tzegua o Ceguanaba.
Costa Rica:
Cegua, Segua o Tzegua.
Panamá:
Mujer Empollerada.
Colombia:
Siguanaba o Sayona.
Venezuela:
Sayona o Chinigua.
España:
Lavandeira o Lavandera.
Cómo ven, son muchos de los nombres con que se le asigna a este ser, aunque en este punto mucho impondrán que realmente son el nombre de otras mujeres parecidas pero no son lo mismo. En este punto, cabe destacar que muchos están de acuerdo de que se la Tishanila, la Siguanaba, la Cegua, la Sucia, la Tisigua, la Matlazihua, la Xtabay, la Yegualcíhuatl, la Sayona, la Lavandera o incluso la Mujer Empollerada son entes diferentes, pero que cumplen la misma función. Sin embargo ¿realmente dicen la verdad? ¿O se trata de ignorancia en cuanto a la leyenda o este ente?
Por eso toco este tema del origen de la Siguanaba y muchos puntos de vista míos, que a lo mejor muchos no estarán de acuerdo.
Empecemos con los orígenes de “La Cegua”. Si buscas “Cegua” en internet, te irás a topar con Wikipedia hablando de la leyenda, en donde pone que trata de que es un ser “de origen mesoamericano y está relacionado con el mito de la Siguanaba, con algunas variantes, y en parte, con el de la Llorona”.
En este punto, Wikipedia da a entender de que la Siguanaba y la Cegua son personajes parecidos o similares, pero que no son lo mismo. En fin, entrando con los orígenes, la señora Wiki nos dicta lo siguiente:
“Originalmente, el término cihuacóatl designaba a una diosa nahua que representaba la fecunda Madre Tierra, la cual era conocida por muchos nombres. Posiblemente, su culto se originó en la Huasteca (costa del golfo de México). [...] En la mitología mesoamericana, la diosa Cihuacóatl daba siempre gemelos.”
Quizás para algunos esto sea algo confuso y no explica a detalle el origen de la Cegua y a qué se refiere con ese párrafo, la cual es una leyenda perteneciente a Costa Rica y Nicaragua. No obstante, hasta el 2021, un youtuber cuyo canal se llama “El grimorio de Riggs”, que se dedica a lo paranormal, hizo una investigación a fondo sobre el tema, y nos da entender que la Cegua se trata de Cihuacóatl.
“El origen del aspecto de la Cegua, no parece estar del todo claro tras descubrir la etimología de su nombre. [...] Cihuacóatl es descrita como una mujer madura con la cara pintada mitad en rojo y mitad en negro, en la cabeza lleva una corona de plumas de águila, vestida con una blusa roja y una falda blanca con caracolillos. En la mano derecha lleva un instrumento para tejer y en la mano izquierda un escudo que hace juego con su corona. De acuerdo a la mitología azteca, esta entidad guerrera le dio la victoria sobre sus enemigos. Por otra parte, se supone que fue quien molió los huesos que trajo Quetzalcóatl del Mictlán para crear a la humanidad”, explica con información de Wikipedia.
También añade que “en la mitología mexica, era la diosa protectora de las mujeres en el parto, por lo que estaría más relacionada con la feminidad”. Esta es la razón por la que en internet, ya sea en Wikipedia o en archivos PDF, comentan que la Siguanaba y la Segua, e incluso la Llorona, son seres similares, pues si te pones a pensar: en todo el folclore tanto mexicano como centroamericano, incluido los países del norte de Sudamérica, ponen a la Llorona y la Siguanaba como seres diferentes a la Cegua porque esta última se trata de la diosa Cihuacóatl. Entonces había llegado a la conclusión que esta diosa no es la Llorona, ni la Siguanaba, sino que es una entidad que toma la forma de una mujer caballo para proteger.
Sin embargo, realmente es muy conocido que la Cihuacóatl es la Llorona, la cual pena porque sus hijos, el imperio azteca, habían sido asesinados por España. ¿O quién no recuerda todas aquellas historias que cuenta que la Cihuacóatl pasó a ser la Llorona que hoy en día todo mundo conoce? Muchos historiadores, desde la época de la colonia, afirman que esta deidad es la Llorona que tiene mucha fuerza en Hispanoamérica, aquella mujer vestida de blanco, cuyo lamento aterroriza a cuántos la oyen. De esto lo mencionaremos más adelante.
Del mismo modo, Naví Argentina Rodríguez, que forma parte de la Universidad de Alcalá, Nicaragua, también había comentado que, en realidad, el mito de la Cegua es una evolución de la diosa Cihuacóatl, quien en la actualidad es la que se encarga de castigar a los hombres ebrios y lujuriosos. En otro contexto, la diosa Cihuacóatl vendría siendo lo que hoy en día se le conoce como la Cegua, que únicamente ataca o se aparece a aquellos que no cumplen con los mandamientos cristianos.
(Fuente: https://youtu.be/451SewHGluE)
Por su parte el youtuber investigador hace mención de que “la Segua se aparecía en la mujer de la esposa del hombre, o en la forma de la mujer escogida, ante estos hombres lujuriosos y desgraciados, para que en lugar de que el hombre se le apareciera a esa mujer indefensa, se le apareciera a ella. Es entonces que ella lo mata”.
Ah, pero espera, en otro punto del artículo de la Cegua, en la sección del origen, pone que no solo estaba la Cihuacóatl detrás del origen de la Cegua, sino que también menciona a otras diosas mesoamericanas, como la X'tabay, las Cihuateteo, Metztli, Mictecacihuatl y Xoxilem.
No obstante, después de comparar la leyenda tanto de la Siguanaba como la Segua, está claro que no se le haya ninguna diferencia en su aspecto, puesto a que ambas presentan lo mismo: una mujer bella y seductora, que se les aparece a los hombres mujeriegos o de cualquier inmoralidad y luego se transforma en un espectro con cabeza de caballo.
En una página, además, explica que el mito de la Siguanaba es el mismo mito de la Cegua, y que es una creencia hederitaria de los nahuas.
La Siguanaba y sus supuestas símiles
En fin, este tema lo trataremos más adelante, ahora vayamos a toda esas mujeres “similares a la Siguanaba”, según la gente y medios de internet.
La Matlazihua o Bandolera:
Comenzamos con la leyenda de la Matlazihua en Oaxaca, México. En este estado, se habla mucho sobre una aparición que tiene las mismas características de la Siguanaba, pues es una mujer fantasma que también castiga el pecado del hombre. Según la leyenda, muchas eran las mujeres que eran golpeadas, violadas o heridas por hombres que sazeaban sus más bajos instintos, o sufrían por el hecho de que habían depositado su amor por el hombre que solo las miraba como juguete. Toda esa tristeza o ira de aquellas mujeres, invocaban a la Matlazihua.
Esta Matlazihua o Bandolera, cuando ella se le aparecía a estos infelices, los hechizaba y los hacía caminar un largo rato hasta que llegaraban donde crecían las plantas de huizache, que en general es en los barrancos. Como andan completamente hechizados, no se dan cuenta de ello y se caen por esos lugares. Aquí depende si la persona vive o muere, y así es como la Matlazihua se venga del daño que sufrieron las mujeres por estos hombres. En la época de la colonia, se habla mucho de esta mujer, descrita como una dama muy bella y atractiva y que se llevaba a los charros y catrines, quien al día siguiente se les encontraba en el fondo de un barranco. También se afirma que se baña en los cuerpos de agua de Oaxaca y quien invada su espacio, se tiene consecuencia...
En otras ciudades o pueblos de Oaxaca, donde se le conoce como la Bandolera, se habla de que el aspecto de esta mujer es la de una anciana espantosa y tiene piernas de guajolote. También se habla de que no está sola, sino que también está en compañía de otras mujeres como ella y se comunican con silbidos.
La Tisigua, Tishanila o Yegualcíhuatl:
En el estado de Chiapas, existe una versión muy parecida a la leyenda de la Matlazihua, la cual es dedominada como "Yegualcíhuatl". Esta mujer hace lo mismo que la Matlazihua, solo que aquí no tiene una víctima definida y los conduce hasta los pantanos para ahogarlos, aunque también se afirma que adopta la forma de un familiar o la forma de la novia del hombre.
En el mismo estado se cuenta la leyenda de la Tisigua o Tishanila, quién es una mujer que se aparece en los ríos como una bella mujer, la cual tampoco se le puede ver el rostro y se lleva a los hombres que son alcohólicos, mujeriegos o parranderos y, en otras versiones, adopta la forma de un familiar. Cuando la víctima está a su alcance, los vuelve muy locos, a tal punto que lo único que piensan es en ella o el cuerpo de ellos pierden al alma. Algunos la describen como una mujer similar a una ninfa o duende, la cual tiene los pies invertidos...
La Andalona:
En el estado de Puebla, hablan sobre la Andalona, que es un espectro que le gusta mucho asustar parranderos, descrita muchas veces como una mujer con rostro de bruja, camisón blanco y pies de pollo.
La X'tabay:
En el sureste de México y en Belice, hablan sobre la X'tabay, la cual ya habíamos mencionado; que es una mujer bella que aparece en las ceibas mayas para seducir a los hombres, a quienes les ofrece tener relaciones sexuales. Cuando los hombres tienen esas relaciones, la X'tabay se transforma en monstruo y los destroza o los deja completamente locos. No obstante, en esta leyenda es un espíritu maligno.
La Chaneca:
En el estado de Guerrero, la Chaneca es una creatura que busca venganza por ser rechazada por hombres al ser mitad chaneque mitad humana, pues esta nace de la unión de una mujer humana y un chaneque. Se aparece en los ríos donde se le ve como una bella mujer, pero cuando tiene a un hombre lo mata.
La Sucia:
En Belice, Honduras y en el norte de Nicaragua, se habla de un espanto conocido como la Sucia. Esta leyenda trata de una mujer que castiga a los hombres mujeriegos y machistas, antes quienes adopta la forma de la novia o pareja del hombre, el cual corre feliz hacia ella y cuando está cerca se convierte en un espanto horrible que los vuelve locos. En otros detalles añaden que es una vieja espantosa con los pechos largos hasta las rodillas, que en veces tiene un vestido muy largo y sucio. Y según esta les gritaba "toma tu teta, que soy tu nana" y luego se burlaba de ellos.
La Cegua:
En Costa Rica y Nicaragua, está la popular leyenda de la Cegua. Según la leyenda, la Cegua es un ser monstruoso que se aparece de noche por caminos solitarios a los hombres mujeriegos que viajan solos, generalmente a caballo (o en automóvil o motocicleta, en relatos más modernos), bajo la forma de una hermosa muchacha.
Es descrita como una joven muy linda, blanca (o morena, según la versión), de rostro ovalado, ojos negros y grandes, largo pelo rizado de color negro y boca preciosa, con labios rojos como sangre, con una voz divina que arrulla como canto de sirena, y de cuerpo con curvas pronunciadas, esbelto y tentador. Va vestida de negro completo o de blanco y en algunas ocasiones, con un vaporoso vestido de color rosado, y en otra versiones, con un lujoso vestido de época.
En la versión nicaragüense, además, podría llevar puesto sobre el rostro un delicado velo. Al verla, ella convencería al varón de que la suba a su caballo. El hombre, al voltear la cabeza para contemplar lascivamente a la joven, se encuentra con que realmente ha subido a su caballo a un espectro que, donde tenía cabeza de mujer, ahora presenta una calavera de caballo cubierta con carne podrida (o de una calavera, según otras versiones), ojos fulgurantes, un hocico cavernoso repleto de enormes dientes averiados y un aliento hediondo y putrefacto. El monstruo, entonces, se aferra fuertemente al jinete. El caballo, que parece darse cuenta de lo que lleva encima, echa a correr en galope salvaje sin que nadie pueda contenerlo. Se afirma que aquellos que al montar a la doncella han tenido malas intenciones mueren todos y se los encuentra tendidos con los ojos abiertos y saltados; los otros quedan inútiles para toda la vida. Existen también un par de historias donde la Cegua se presenta no como una mujer, sino como un niño que llora a la vera del camino o cerca de un río, y cuando el jinete lo levanta y lo sube al caballo para calmarlo, se da la horrible transformación. Cuenta la leyenda, en la versión nicaragüense, que se puede saber que está cerca ya que emite un hondo silbido o unas carcajadas diabólicas.
La Mujer Empollerada:
En Panamá, la leyenda de la Mujer Empollerada trata de la misma que manera que la leyenda de la Cegua, pues según los relatos panameños los hombres mujeriegos, parranderos y borrachos, cuando cabalgan a caballo o van conduciendo en auto, sobre todo en las noches más oscuras, se aparece una bella mujer vestida con un traje empollerado (un traje muy tradicional de Panamá), quien les pide que la lleven. Después de un rato de cabalgar o de conducir, le devuelven la mirada a la mujer, la cual ahora se convirtió en un esqueleto. También el resultado del susto es quedar trastornado.
La Sayona:
En Colombia y Venezuela, se habla de la leyenda de la Sayona, la cual es descrita como una bella mujer que se le aparece a los hombres infieles y trasnochadores, también utiliza la seducción y luego se convierte en un ser demoníaco, encargándose de matar al hombre de un susto. Otras versiones dicen que su rostro es el de una calavera, otros la de un vampiro, aunque en otras crónicas dicen que es una mujer con grandes colmillos y sus ojos son unas pelotas llenas de sangre. En otras versiones, la Sayona le pide al hombre que le enciendan un cigarro, y al hacerlo, con la luz del cerillo, se dan cuenta que su rostro es espantoso.
Las lavanderas:
Ahora nos saltamos a Europa, en donde se cuenta la leyenda de la Lavandera Nocturna. Según la leyenda, sobre todo en la península Ibérica, las lavanderas son espíritus particularmente de origen celta que casi siempre llevan a la muerte. Son seres difusos que lavan ropa en fuentes de agua, ríos o lagunas y siempre cuando no hay luna. Son descritas como mujeres de edad avanzada y pelos blancos... Odian a los hombres y cuando se encuentran a uno, atacan con los palos que utiliza para lavar.
En otras historias, existen dos tipos de Lavanderas, una es la que se describió anteriormente y otra que es muy joven. Las que son jóvenes tienen el cabello rizado y son bellas, las cuales producen silbidos que atraen a los hombres.
¿Lo mismo que la Siguanaba?
¿Y saben lo curioso de esto? Lo curioso es que la Siguanaba tiene todas estas características, puesto a que en Guatemala es descrita como una bella mujer, de cuerpo atractivo, la cual no le es posible verle el rostro. Sus víctimas son normalmente los hombres mujeriegos, parranderos, borrachos, lujuriosos y violentos, quienes son atraídos por ella hasta un barranco. Ahí es cuando enseña la cara, la cual es la de un caballo, y es entonces que esta, cuando tiene a su víctima, los tira por el barranco y su alma queda a favor de ella.
En otras versiones, a la Siguanaba se le puede ver lavando ropa y en general son en las noches sin luna. En otras versiones más, cuentan que la Siguanaba aparece con velo que cubre todo su rostro y cuando los hombres les descubre el velo, ven que en efecto se trata de un rostro de mujer, pero horrible y desfigurado. El espectro, además, tiene los pechos largos hasta las rodillas.
En las versiones salvadoreñas de la Siguanaba, también relatan que se aparece en los ríos lavando ropa, peinando su larga cabellera o bañándose. Y de cerca, cuando un hombre infiel se le acerca, se convierte en una vieja espantosa, sus ojos se vuelven rojos como la sangre y desata una terrible risa que paraliza al que la escucha, además de que sus pechos les llegan hasta las rodillas. Es así que esta se burla de los pobres hombres. También es considerada como un espíritu maligno, y tiene la misma maldad que la X'tabay.
En otras versiones de Guatemala, cuentan que la Siguanaba puede tomar la forma de la enamorada del hombre para así apartarlo de su camino y hacen que la correteen, al igual que la Sucia.
Debido a las versiones generales de El Salvador, me di cuenta que diferencian a la Siguanaba de la Cegua por la apariencia que se le da en este país y que lo único que hace estar en los ríos y siempre se mantiene dando la espalda, mientras que la Cegua solo se le aparece a los hombres que van a caballo, en moto u en carro, sin la necesidad de darle la espalda a la víctima, y se sube en el transporte.
Sin embargo, en otras de las lecturas que he visto por internet, me encontré con un relato sobre la Siguanaba en San Simón, Morazan, El Salvador:
Cuentan que en la población de San Simón, departamento de Morazán, vivió hace más o menos como cien años, un señor muy valeroso llamado Lencho Hernández. Este señor no le tenía miedo a nada ni a nadie.
Su estructura física era de 1.86 mts. de altura, cuerpo doble, piel morena clara, ojos negros, usaba siempre un sombrerón de palma, y en sus bolsillos siempre llevaba la cruz de caravaca, para ahuyentar los malos espíritus.
Se manejaba una gran pistola con un par de cinchos cargados de tiros, y también un corvo como de veintidós pulgadas de largo, el cual siempre lo mantenía curado con puro, agua bendita, ajo y yerba de muerto.
Tenía una yegua blanca que era más alta que él, de crin larga y la mantenía siempre herrada de las cuatro patas. Cuando salía de noche y corría por las calles empedradas de San Simón echaban fuego las herraduras al rozarse con las piedras.
Una vez le dijeron que por los caminos a San Isidro y Gualococti salía una mujer bien fea, la cual se les aparecía sólo a los tunantes y parranderos; pero él no tenía miedo.
Una vez, para una feria en San Isidro, pueblo vecino de San Simón, precisamente como a cuatro kilómetros al norte, él dijo que iba a ir a la nochebuena, o sea al baile, y allí iba a buscar una bailadora, pues le gustaban las mujeres.
Fue así que como a las diez de la noche, ensilló su yegua que se llamaba Rompeviento. Como a las diez y veinticinco minutos partió rumbo a San Isidro, pero se le olvidaron los amuletos. Cuando llegó a un lugar conocido como Chilacuba, estaba una muchacha tan hermosa como jamás había visto una en toda su vida.
Él le puso el focazo, con un hachón que llevaba, y la vio tan hermosa que quedó profundamente enamorado de ella. Era de tez blanca, ojos azules, pelo rizado rubio y piel bien lisa, la muchacha le dijo: «Señor, yo quiero ir al baile a San Isidro. Vengo de Jocoaitique, pues he hecho una promesa de estar en esa feria, y resulta que me vine con un anciano, quien me dijo que ya no aguantaba caminar y me ha dejado aquí perdida.»
Pero por lo que se observa, San Isidro ya queda cerca de aquí». A esto, don Lencho, ni lerdo ni perezoso, le manifestó: «¿Adónde quiere que la lleve, en ancas o adelante? Esta animala puede con unas tres personas grandes y así como usted, se puede hasta con unas diez, por eso no se aflija, que en cinco minutos estaremos en San Isidro en el baile y todos me envidiarán por andar con una muchacha tan bonita como usted» ( pues en San Isidro y alrededores en ese tiempo solo habían personas piel negra y morena).
Fue entonces que la subió a las ancas y cuando habían recorrido como un kilómetro, a don Lencho se le hacían largos los minutos por llegar bien orgulloso a San Isidro.
Su yegua era veloz, no había otra que se le igualara para correr, y cuando iban por un lugar que le dicen El Campo, ya para llegar a San Isidro, don Lencho percibió un olor nauseabundo, luego sintió unas uñas que se le aferraban a su cintura y un calor insoportable. Cuando volvió a ver, la hermosa mujer se había convertido en una calavera de caballo, y sus ojos echaban fuego.
Cuando la yegua por instinto vio su calavera, corrió tanto que no se detenía, y fue así como don Lencho, perdió el sentido y cayó al suelo. Unos borrachos que venían de la feria de San Isidro lo recogieron como a las tres de la madrugada y la yegua se fue de paso, a pararse como a cinco kilómetros de distancia del caserío de Los Francos, siempre en la jurisdicción de San Isidro. Luego, los que recogieron a don Lencho, se lo llevaron a San Simón, prendido en calentura.
Ya no volvió jamás a dejar sus amuletos, para que no le volviera a suceder otra experiencia similar.
(Fuente: https://www.periodicoequilibrium.com/la-siguanaba-y-don-lencho-hernandez/)
Por su parte, en San Juan La Isla (Guatemala) se cuenta la historia de un hombre que fue a encontrarse con su esposa, que venía a caballo de El Salvador. Dice el relato que, luego de un buen rato de cabalgar el marido a la par de su mujer, esta de pronto se bajó del caballo y reveló que era la Siguanaba. También se cuenta que el espanto se aparece en las noches de luna a jinetes que transitan por caminos desolados, a quienes pide que la lleven en sus caballos. Cuando un jinete accede a llevarla, después de un buen rato de cabalgar, la Siguanaba muestra sus uñas, que son unas horribles garras, y su rostro, que es el de un caballo. La visión causa que los incautos jinetes mueran de pánico. Los pocos que logran huir se extravían en el campo.
Quizás también esto defienda mi punto de vista: Me acuerdo muy bien que cuando estaba en un interés sobre las leyendas hispanas, me encontré con un libro “cibernetico” que afirma que la Siguanaba se trata también de la diosa Cihuacóatl al igual que la Cegua.
Link: https://issuu.com/ccetegucigalpa/docs/colosuca-libro002-1/36
Entonces es muy evidente que la Segua y la Siguanaba sí son el mismo ser, y no es como lo dicta la Wikipedia. Sin embargo, algunos de ustedes dirán "estás mal, la Wikipedia es muy fiable, pues es un lugar de aprendizaje".
Creo que literalmente eso de que digan que la Siguanaba y la Cegua son seres diferentes, es totalmente falso, y lo que pasa es que no todo somos capaces de estudiar o investigar más a fondo la leyenda de la Cegua y también sobre el mito de la Siguanaba. En internet, es muy común hacer que un solo ser se multiplique, poniéndole otros detalles y así dicen que es un ser diferente a su otro doble.
¿O ustedes no creen que la Siguanaba y la Sucia tienen las mismas características? Como hemos visto, la Sucia es descrita como una mujer de pechos largos y caídos, que luego se comienza a burlar de su víctima. Eso mismo hace la Siguanaba, quien también se convierte en una mujer fea y con los pechos largos hasta las rodillas y se burla de los hombres.
Además, según el fallecido escritor hondureño Jorge Monte Negro, que manejó «Cuentos y leyendas de Honduras» hasta el día de su muerte, en Honduras se cuenta la historia de un hombre enamorado estaba persiguiendo a una muchacha de nombre Amparito, quien la persiguió hasta llegar al campo, sin casa al rededor; y cuando la alcanza la jala del pelo bastante enojado. Cuando la mujer voltea, el desgraciado se pega un susto: Pues no era la misma Amparito como él creía, sino un espanto horrible con el pecho descubierto que le grita "¿Quieres una mujer? Aquí estoy, desgraciado, tomá tu teta, tomá tu teta jajajaja». Es entonces que sale huyendo hasta volver al pueblo. Este hombre ardía en fiebre al día siguiente y hasta que fue acudir un doctor, quien le dijo que le había salido la Sucia.
En el folclore venezolano, como se mencionó antes, la Sayona le pide a los hombres infieles que le enciendan un cigarro, poniéndoselo en la boca, y cuando lo hacen, miran su demoníaco rostro. En México se relata, sobre todo en San Luis Potosí, que la Siguanaba le pide al hombre que le enciendan un cigarro, se lo pone en la boca; y cuando lo hacen le miran su rostro de caballo.
En Costa Rica y Nicaragua, la Segua es descrita como una mujer con cara de caballo, y en Guatemala así la describen a la Siguanaba. En este punto que el internet y otros medios de información se encargaran de diferenciarlas por el aspecto que cada país le ponen. Por ejemplo, muchos podrán decir que la Cegua de Chinandega, Nicaragua, es diferente a la Siguanaba porque en esa región es descrita como una mujer con tez de cáscara de plátano, pelo de cabuya y dientes de maíz; mientras que en El Salvador la Siguanaba es descrita como una anciana horrible.
No obstante, la misma Naví Rodríguez indica que “en Costa Rica es descrita como una mujer con cara de caballo, mientras que en Nicaragua es una anciana”. Asimismo, mientras estaba viendo un video que estaba relacionado con las leyendas de este mismo país, puede ver que en un museo de la ciudad de León, Nicaragua, hablaban de las leyendas nicaragüenses. Ahí cuenta el señor que la Cegua es una bruja descrita con aspecto de anciana.
Según la misma Wikipedia, «el término cegua es una contracción de Ceguanaba (Siguanaba)» y luego enlaza "Ceguanaba" con "Siguanaba" (ejemplo: [[Siguanaba|ceguanaba]]), queriendo dar a entender que la Siguanaba y la Cegua son dos seres distintos.
Sin embargo, me puse a buscar "Ceguanaba" por internet y me encontré con referencias que afirma que este mismo término también se utiliza para dedominar a la Cegua en Nicaragua (o algunas veces). En fin, en la discusión había puesto que la Siguanaba y la Cegua es lo mismo, a lo que el usuario, de nombre "Rodtico21", me contesta:
"Exacto. Pero si utilizas el término Siguanaba en Costa Rica o Nicaragua lo más probable es que no lo entiendan."
¿Qué quiere decir con esto? Pues si le digo a tal tico o nica «Oye ¿tú conoces a la Siguanaba?» a lo mejor esta persona diga que no, pero si la menciono como "Cegua" ya dirá que sí. De todos modos, mi conclusión fue la misma: Es el mismo espectro castigador y el hecho de que no sepan en estos países no la conozcan como "Siguanaba" no quiere decir que estas mujeres monstruo sean diferentes.
Es como la creencia de que tal deidad de una mitología sea la misma deidad de otra. Osea, cuando los griegos hablaban de Zeus, los egipcios se referían a Osiris, así como Quetzalcoatl de los aztecas que era el mismo Kulkulkan de los mayas, solo los diferencian porque ellos estuvieron en culturas distintas y tenían roles distintos. ¿Pero acaso no creen que una deidad como Quetzalcoatl no haga otra cosa o tenga otro papel? Ellos, de por sí, no están obligados a pertenecer a una sola religión o a un solo mundo, y si se suponía que ellos eran los “creadores” del mundo, o de cada mundo como los aztecas o egipcios, ¿no creen que deidades prehispánicas como la Cihuacóatl no iría a ver lo que hacen los griegos o se irían a unir a ese mundo bajo con otro nombre? ¿No creen que harían otra cosa en vez de estar con el mismo rol que tienen en la mitología azteca?
Eso mismo puede suceder con la leyenda de la Siguanaba. Cuando los guatemaltecos hablan de la Siguanaba, los ticos se refieren a la Cegua y los venezolanos a la Sayona. Este espectro no tiene la obligación de permanecer en un solo país, sino que esta tiene la libertad de aparecer en otro; ni que El Salvador fuera una casa en donde pudo haber muerto este espectro como para que se mantenga en ese mismo lugar...
Otro ejemplo sería que mencionaría es un humano de nombre José María, el cual es de ojos azules, cabello rubio y de estatura enana. Este sujeto se dedica en México hacer historias de Wattpad y resulta que en España se dedica a estudiar en la universidad y se le conoce como "El Enano"; sin embargo, aunque en México se ponga a escribir en Wattpad y en España esté enfocado en la universidad y le pongan sobre nombre, no significa que sea otra persona.
Otro ejemplo sería Ola Ray, la chica que animó a participar en el video musical de Thiller de Michael Jackson, quien era la misma chica en la que se lo iba a comer un lobo, y luego saltan a la escena donde personas miraban a esa misma chica que era parte de una película, que la estaba viendo el mismo intérprete en el cine con su pareja, una señora de chaqueta azul. Y esa señora de chaqueta azul era realmente la misma chica de la película.
¿Entienden?
Era la misma señora, solo que su apariencia era distinta, que al parecer no se podía distinguir si eran o no la misma persona por el vestuario.
Siendo así, volviendo con lo del origen de la Cegua, la creencia de este fantasma es huasteco, un pueblo muy antiguo de México que comparten San Luis Potosí, Veracruz y Hidalgo. Específicamente, el origen está en la Huasteca veracruzana. Entonces, si se origina en México, ¿cómo es posible que haya llegado hasta Costa Rica y Nicaragua? Si su origen es de origen mexicano, para que fuera a dar hasta esos países, la leyenda tuvo que pasar por los actuales países de Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador para que se tuviera que ser completamente de Nicaragua y Costa Rica. Realmente, como mencioné más arriba, es una creencia que fue traída por los nahuas y este ser no tenía un nombre definido, tal como se le conoce en distintas partes de Hispanoamérica; la cual se fue combinando con las creencias mayas, pues todas estas tribus peregrinaron juntos hasta llegar al norte de Sudamérica.
En Belice, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Colombia y Venezuela también había mayas y aztecas ¿no? ¿O cómo es posible que en El Salvador se crea que este fantasma era una mujer maldecida por Tláloc, dios de la lluvia de la mitología azteca o mexica? En Nicaragua se creía también en la diosa Cihuacóatl.
En una versión chinandegana de la leyenda de la Cegua, relata que este espectro, en la época prehispánica, era una mujer indígena llamada Ciguatl (cuyo nombre proviene del náhuatl, cihuatl, que quiere decir 'mujer'), quien se había enamorado de un hombre de nombre Tepontli (nombre náhuatl que significa "hombre chaparro"), pero en eso el “demonio mayor”, nombrado Tlahuitlilotl o Tlahuitlitl, la había poseído en plena ceremonia matrimonial y la convirtió en un ser diabólico.
https://youtu.be/iodIP91_xZI
Este relato contiene unas cuantas palabras en náhuatl, lengua originaria del actual México, y entonces mi pregunta es: Si se supone que la leyenda de la Cegua es de origen nica, como lo afirman algunos, ¿cómo es posible que en Nicaragua haya existido el náhuatl, si bien se supone que tenían otro idioma indígena? La respuesta es simple, que ya hemos visto anteriormente.
Y, por cierto, Chinandega es un lugar que se ubica en Nicaragua...
Con la llegada de los conquistadores españoles, los españoles utilizaron esta creencia; utilizaron a todas esas deidades mesoamericanas como Cihuacóatl, las Cihuateteo, la X'tabay, etc. para crear a la Siguanaba. Es más, el término «cegua» proviene del término «cihuateteo». Y, por cierto, cabe destacar que aquella cabeza de caballo ha sido añadida después. Es a partir de aquí que desde el Nuevo Mundo hasta en la actualidad, según Navi Argentina, la cabeza de caballo en la Segua o Siguanaba es vista como un símbolo, que viene representando a los españoles y a la leyenda negra; puesto a que los indígenas, al conocer por primera vez al caballo, veían a este animal como un tipo de monstruo al que tenían que temer.
Por otra parte, la misma autora menciona que también se debe al miedo que los mestizos e indígenas le tenían a los españoles, lo que hace que el rostro de caballo en la Llorona o la Siguanaba sea agregada sobre el aspecto fantasmal.
Asimismo, en cada región fue tomando un nombre esta entidad: en el estado de Chiapas se le nombró Tisigua o Tishanila, el sureste le llamaron X'tabay, en Honduras y Belice le llamaron la Sucia o Cigua, en Guatemala y El Salvador le llamaron Siguanaba, en Costa Rica y Nicaragua le llamaron Cegua.
Es más, realmente la leyenda de la "Sucia" no tiene un origen y no se dice que sea diferente a la Ciguanaba porque es lo mismo o son lo mismo. Eso de la versión de la niña de 15 que lloraba porque no se podía casar, es otra de las versiones las cuales son inventadas.
Algunos dirán que la Siguanaba y la Segua no son lo mismo, pero lo que pasa es que también en estos países como El Salvador, Nicaragua o Costa Rica son egoístas, al ver que la Siguanaba está en otro país intentan diferenciar a la Cegua de la Siguanaba, más con el fin de tener algo propio, tachando a otros países como ladrones de cultura ajena. O también puede ser por ignorancia ante esta leyenda; así como Wikipedia y los PDF que no fueron a profundizar sus orígenes y pareciera ser que solo pusieron su propia forma de pensar en vez poner información verídica.
Y sí, se puede entender que cada quien tiene su forma de pensar y que solo están enfocados en platicar más de leyenda que profundizar, pero, en este punto, parece ser que solo están poniendo mentiras.
Además de eso, el supuesto origen salvadoreño de la leyenda también es falso, ya que no existen registros prehispánicos que lo comprueben. Esto es como la Llorona, que también tiene un origen mitológico, pero fue “sustituido” por la historia de una mujer que mató a sus hijos por despecho.
Entrando con la versión salvadoreña, según la leyenda, se dice que hace mucho tiempo, en el que período nahua aún era permanente, existió una bella mujer campesina de nombre Sihuehuet, la cual usó sus encantos, además de brujería, para seducir a Yeisun, que se supone que es el supuesto hijo de Tlaloc; desposarlo y convertirse así en princesa. Para su suerte, el matrimonio entre ella y el hijo del dios de la lluvia fue hecho realidad, con el que tuvo un hijo a quien llamaron Cipit.
Sihuehuet, sin embargo, fue una mala mujer puesto a que al hijo lo trataba mal y lo abandonó para serle infiel a su esposo, una vez que este se fue a pelear una guerra. Cuando su esposo volvió, Sihuehuet le dio una posición mágica, que hizo que este se convirtiera en un gigante de dos cabezas y acosara a los invitados de una fiesta indígena palaciega. Posteriormente, el esposo fue asesinado por un guardia que logró derrotarlo.
Cuando el dios Tlaloc se enteró, totalmente enloquecido, con la ayuda del dios Teotl, maldijo a la mujer llamándola "Sihuanaba", nombre con el que también se le llama así a la Cegua; condenandola a vagar eternamente por campos en busca de hombres, a quienes a primera vista es hermosa pero de cerca es un ser despreciable.
En una segunda versión, Sihuehuet era realmente una diosa de la luna, esposa de Tlaloc o Teotl, que traicionó a su marido con el dios lucero de la mañana y de quién tuvo al Cipit. Por esa razón, el dios enfurecido le echó esa misma maldición de la versión anterior.
En ambas versiones menciona que también el hijo fue el que pagó por las fechorías de ella, el cual sería barrigón y tendría los pies invertidos: El Cipitío. Fue condenado a nunca crecer y tener la edad de 10 años durante la eternidad.
Es aquí es cuando los salvadoreños utilizan esta versión para decir que solo suya, que se origina en su país o que de El Salvador se extendió por casi todo el continente; pero esto es totalmente falso, realmente no es el verdadero origen de este ser. O de ser así ¿cómo fue posible que se extendiera del sur de Estados Unidos a Venezuela o cómo es posible que la leyenda esté también en Europa?
Y por cierto, algunos países también tienen una versión de la historia de Sihuehuet. Volviendo con Guatemala, los chapines cuentan que Sihuehuet era una mujer joven, la cual fue elegida por un cacique 40 años mayor que ella pero esta se rehusó y eligió estar con un hombre de su misma edad (18). El cacique, sintiéndose despechado, ahogó a su enamorado y ella, con la ayuda de un chamán, la convirtió en un ser despreciable.
En México también se habla de la leyenda salvadoreña, sobre todo en el estado de Nayarit y en la Ciudad de México, al igual que en Honduras. Es más, en la Ciudad de México, asimismo, hablan sobre que esta diosa de la luna, Metztli, anda en pena porque el mismo dios Tlaloc la engañó y la abandonó.
En Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica se debate su país de origen y la propiedad de esta leyenda, más por la etimología de su nombre. Aquí parece ser que todo estos debates se debe por la ignorancia, aunque tampoco se les podría culpar mucho.
Por ejemplo, en Guatemala se cree que la leyenda se origina en el país porque su nombre está compuesto del maya quiché: siguanwanab'a, que significa literalmente ‘hermana espectral del abismo’; la palabra siguán en el idioma significa ‘barranco’, waná significa ‘hermana’ y b'a significa ‘espectro’. Y, pues, si juntas todas estas palabras, como se mostró anteriormente, se puede puede apreciar que se acerca a la palabra que se utiliza hoy en día para nombrar a este monstruo. En El Salvador, por otro lado, se impone que la palabra "Siguanaba" proviene del nahuat, un supuesto idioma parecido al náhuatl; y sería algo así como "siwatnawal".
Siwat quiere significa "mujer" y "nawal", pues, significa brujo y este último término se usa también para denominar a otro monstruo de la mitología mesoamericana. Bueno, también todo este significado pasaría de nahuat a náhuatl: Cihuatl, "mujer", y nahualli, "brujo" (cihuanahualli o cihuanahual). Si te fijas bien ¿no crees que "Cihuanahual" y "Siwatnawat" que se parecen mucho a los términos Siguanaba, Sihuanaba, Cihuanaba y Ciguanaba?
Otros creen que viene del mismo náhuatl, Cihuanahuac, que significa "amante" y este término también se utiliza para nombrar al monstruo en el estado de Hidalgo (México).
Asimismo, también aluden que "Cegua" deriva de "siguan", aunque otros, en cambio, generalmente dicen que deriva del étimo cihuatl.
Sea como sea, estos países también utilizan estas etimologías para tener a este demonio como propio, si bien parecieran ser solo teorías que se alojaron a partir de la llegada del siglo actual. Quizás puede ser que unos traten de diferenciarlas solo por el nombre....
¿A qué me refiero con esto? En mi forma de pensar, antes de escribir todo esto, he llegado a ver que "Segua" es mucho más corto que "Siguanaba" y como este último nombre es largo parece ser que efectivamente son dos apariciones diferentes o que no encaja con la figura fantasma de una mujer con cara de caballo. En fin, en cuanto a la etimología para debatir el origen de esta mujer, ahí no sabría cómo darle una explicación, además de que estos idiomas eran compartidos en los tiempos prehispánicos.
Otro modo en el que se encargan de poder diferenciar a la Cegua de la Siguanaba, es que en Nicaragua se cree que la leyenda de la Cegua son mujeres brujas, de origen humano, que se transforman en Ceguas con el afán de realizar una venganza y que, de hecho, son varias. Por lo tanto, la Siguanaba es solamente un espíritu y solamente una. No obstante, son solamente mujeres que imitan a la Siguanaba, y, a veces, en otros términos la Cegua en Nicaragua es vista como un solo espectro.
Es decir, de cualquier forma, presentan de vez en cuando a la Cegua en Nicaragua de forma singular, sin tomar en cuenta a las otras ceguas.
Para que me entiendan, lo voy a poner del siguiente modo, con información de Wikipedia:
«Según la tradición, la terrible Cegua que espanta a los hombres sería realmente una bruja traicionada, la cual está en busca de venganza en contra de los mujeriegos trasnochadores. Se dice que para que este personaje adquiera su grotesca apariencia, primero tiene entrar en la oscuridad de la noche a un maizal, donde hace un pacto con el señor de las tinieblas. Luego ella realizaría un ritual en donde vomitaría su alma en un guacal o vasija grande y largo, para perder su alma y con ello poder empezar su transformación, con lo cual adquiriría los poderes de la Siguanaba. Así, a través de los poderes demoníacos unidos al de la Siguanaba, puede convertir su cara en la de una yegua esquelética; sus cabellos se vuelven como el pelo del maíz y sus dientes como los granos de mazorca podrida. Además de eso, el resto de su cuerpo se transforma: sus piernas se vuelven tan largas y robustas como las patas traseras de un caballo, sus pies se hacen más grandes y lo mismo ocurre con sus brazos, dándole a ella una gran fuerza física y velocidad, que le asegurarán no dejar escapar a su víctima.»
E aquí encontramos otra forma en la que la misma Wikipedia se encarga de diferenciar a la Siguanaba de la Cegua. En fin, como se pudo leer, esta misma "enciclopedia" redacta a la Cegua como si fuera un ser diferente a la otra. ¿Entienden?
Ahora nos vamos con los poderes: Wikipedia pone que esta bruja adquiere los poderes de la Siguanaba, por lo que está más que obvio pensar que sí, la Cegua y la Siguanaba no son lo mismo. No obstante, checando otra página, la cual era una de las primeras en hablar sobre el espectro en este mismo país, no pone que diga que la bruja "adquiera los poderes demoníacos de la Siguanaba". Lo único que pone es: Mujer que vomita su alma en un huacal y pierde su alma. Y jamás puso que adquiera los poderes de la Siguanaba, ni en los cuentos de Pancho Madrigal lo ponen. Realmente, en mi opinión, son poderes de demonios o que son venidos desde el infierno o parece ser su mismo poder (osea, que los poderes son los de la misma bruja).
Aunque sean varias, la ponen como un solo ser... Y ese es otro argumento entre los centroamericanos para diferenciar a la Segua de la Siguanaba, porque en Nicaragua son mujeres humanas. Sin embargo, existe una versión nicaragüense menos conocida, la cual indica que la Cegua es un súcubo venido del infierno, la mujer que fue poseída o una diosa del maíz (Xoxilem) y es esta la que aparece en los caminos ante los conductores o jinetes para luego transformarse en un monstruo con cabeza de caballo.
Lo cual me lleva a la conclusión de que este demonio es la verdadera Cegua y que es esta la que en Guatemala conocen como Siguanaba y se lleva a los hombres hasta los barrancos, mientras que esas brujas parecen ser copias baratas (y lo digo sin ofender a los nicaragüenses). En otros archivos PDF, se redacta que este demonio fue la primera Cegua y que, con la llegada del cristianismo y el paso del tiempo, luego vinieron las mujeres que se transforman en este ser.
Sin embargo, si comparamos el aspecto de la Siguanaba y el de la Segua, parece más convincente que son lo mismo o que no tienen por qué ser seres diferentes. Es una leyenda de origen mesoamericano, eso es correcto, una leyenda que se origina de múltiples culturas tanto nahuas como mayas y de muchas deidades que se mezclan con las creencias europeas de fantasmas femeninos junto con la religión (por ejemplo, su relación de bañarse por los ríos); así que podría comentarse o decirse que se origina en México, Centroamérica y Europa al mismo tiempo.
Sea como sea, siendo bruja, deidad, demonio o fantasma, al parecer cumple la misma fusión de seducir y luego enfermar, asustar o matar al hombre pecador de un susto. Sigue siendo básicamente lo mismo, ya que en Guatemala y El Salvador se suele decir que lo jugó o lo ganó, así como en Nicaragua se suele decir "anda jugado de Cegua" (expresión nicaragüense que también suele referirse a los tontos). Tanto en El Salvador como en Nicaragua el espanto se encarga de jugarlos, además de que de ahí se deriven términos para referirse a la gente tonta. Que a lo mejor, lo único que hace o quiere es defender a las mujeres de los peligros ejercidos por hombres, mientras que, a su vez, intenta recapacitar a este tipo de hombres que andan por el camino del mal...
En muchas regiones de América y Europa, le llaman Matlazihua, Bandolera, Lavandera, Sayona, Tisigua, Cegua, Xtabay, Xtabal, Ceguanaba, Sucia, entre otros. Aunque los nombres suenen de otro ser y sea descrita de una forma distinta, es lo mismo, lo único que cambia es el nombre y cada quien lo pinta como quiera.
¿La Siguanaba es la Llorona?
Como algunos pudieron pensar, incluido yo y los que se encargaron de buscar a fondo sobre esta leyenda, como la Cegua o Ciguanaba tiene sus orígenes en las Cihuateteo y en la diosa Cihuacóatl, lo más probable es que sea la misma Llorona. Esto parece algo complicado de explicar, por lo que veamos primero las similitudes entre ellas dos.
Hablando acerca de la Llorona, según la leyenda, es el espíritu de una mujer que mató o perdió a sus hijos, quedando vagando por este mundo en búsqueda de estos, emitiendo llantos que aterrorizan a cuantos la oyen o miran. Las descripciones de la leyenda de la Llorona son muy variadas, dependiendo del país donde se cuente, pero siempre coinciden en una cosa: Es una mujer cuyo vestido es de color blanco, cuyo rostro no es posible de ver, que en vez de caminar flota y siempre da un lamento espeluznante que hace temer a quien se le cruce. En otras versiones, también se le puede ver con mayor frecuencia en los ríos y otros cuerpos de agua.
En esta leyenda, se pueden apreciar que la Llorona hace las mismas cosas que la Siguanaba, aunque puede que no sean la misma mujer. Por ejemplo, en Guatemala describen el rostro de la Llorona como una cabeza de caballo y también se encarga de perseguir a los hombres para vengar su sufrimiento. En unas versiones se encarga de atormentar al hombre mediante el miedo, apareciendo solamente en la forma más terrorífica posible; mientras que en otras aparece como una mujer hermosa que los seduce para luego matarlos. La única forma de liberarse o prevenir un encuentro con ella es ir acompañado, ya que ella solo ataca a los hombres solitarios.
Junto con México, se dice que la Llorona, al atraer al hombre, esta se quita el velo del rostro solo para que la víctima muera del susto. Unos afirman que tiene el rostro de una calavera con una mirada infernal que lo mira fijamente, otros afirman que tiene un rostro cadavérico con una expresión carente de vida y otros más afirman que tiene el rostro de una mula o un caballo.
En el territorio argentino, se cuenta que la Llorona aparece en los bosques como una mujer que le pide al jinete que la suban, y cuando la suben esta procede a matarlos o enloqucerlos. Aquí es donde hay dos versiones de que hace con la víctima: La primera indica que los mata al darle un abrazo, el cual es muy helado; y en la segunda versión relata que esta se quita el velo, mostrando que tiene el rostro de caballo y luego les muerde la mejilla (del mismo modo como lo hace la Cegua hacia sus víctimas de Nicaragua).
Por un lado, entrando a los orígenes de la Llorona, se dice que esta mujer era una diosa que predijo el fin del imperio azteca, el iría a ser destruido por los conquistadores españoles. E aquí el relato:
Los cuatro sacerdotes aguardaban expectantes, sus ojillos vivaces iban del cielo estrellado en donde señoreaba la gran luna blanca, al espejo argentino del lago de Texcoco, en donde las bandadas de patos silenciosos bajaban en busca de los gordos ajolotes. Después confrontaban el movimiento de las constelaciones estelares para determinar la hora, con sus profundos conocimientos de la astronomía. De pronto estalló el grito. Era un alarido lastimoso, hiriente, sobrecogedor. Un sonido agudo como escapado de la garganta de una mujer en agonía. El grito se fue extendiendo sobre el agua, rebotando contra los montes y enroscándose en las alfardas y en los taludes de los templos, rebotó en el Gran Teocali dedicado al Dios Huitzilopochtli, que comenzara a construir Tizoc en 1481 para terminarlo Ahuízotl en 1502 si las crónicas antiguas han sido bien interpretadas y pareció quedar flotando en el maravilloso palacio del entonces emperador Moctezuma Xocoyótzin.
―¡Es Cihuacoatl! ―exclamó el más viejo de los cuatro sacerdotes que aguardaban el portento.
―La criatura ha salido de las aguas y bajado de la montaña para prevenirnos nuevamente ―agregó el otro interrogador de las estrellas y la noche.
Subieron al lugar más alto del templo y pudieron ver hacia el oriente una figura blanca, con el pelo peinado de tal modo que parecía llevar en la frente dos pequeños cornezuelos, arrastrando o flotando una cauda de tela tan vaporosa que jugueteaba con el fresco de la noche plenilunar. Cuando se hubo opacado el grito y sus ecos se perdieron a lo lejos, por el rumbo del señorío de Texcocan todo quedó en silencio, sombras ominosas huyeron hacia las aguas hasta que el pavor fue roto por algo que los sacerdotes primero y después Fray Bernandino de Sahagún interpretaron de este modo:
―Hijos míos, amados hijos del Anáhuac, vuestra destrucción está próxima.
Venía otra sarta de lamentos igualmente dolorosos y conmovedores, para decir, cuando ya se alejaba hacia la colina que cubría las faldas de los montes:
―¿Adónde irán, adónde los podré llevar para que escapen a tan funesto destino? Hijos míos, están a punto de perderse.
Al oír estas palabras que más tarde comprobaron los augures, los cuatro sacerdotes estuvieron de acuerdo en que aquella fantasmal aparición que llenaba de terror a las gentes de la gran Tenochtitlán, era la misma diosa Cihuacóatl, la deidad protectora de la raza, aquella buena madre que había heredado a los dioses para finalmente depositar su poder y sabiduría en Tilpotoncátzin en ese tiempo poseedor de su dignidad sacerdotal. El emperador Moctezuma Xocoyótzin se atuzó el bigote ralo que parecía escurrirle por la comisura de sus labios, se alisó con una mano la barba de pelos escasos y entrecanos y clavó sus ojillos vivaces aunque tímidos, en el viejo códice dibujado sobre la atezada superficie de amatl y que se guardaba en los archivos del imperio tal vez desde los tiempos de Itzcóatl y Tlacaelel. El emperador Moctezuma, como todos los que no están iniciados en el conocimiento de la hierática escritura, solo miraba con asombro los códices multicolores, hasta que los sacerdotes, después de hacer una reverencia, le interpretaron lo allí escrito.
―Señor ―le dijeron―, estos viejos anuales nos hablan de que la Diosa Cihuacoatl aparecerá según el sexto pronóstico de los agoreros, para anunciarnos la destrucción de vuestro imperio.
Dicen aquí los sabios más sabios y más antiguos que nosotros, que hombres extraños vendrán por el Oriente y sojuzgarán a tu pueblo y a ti mismo, y tú y los tuyos serán de muchos lloros y grandes penas y que tu raza desaparecerá devorada y nuestros dioses humillados por otros dioses más poderosos.
―¿Dioses más poderosos que nuestro dios Huitzilopochtli, y que el gran destructor Tezcatlipoca y que nuestros formidables dioses de la guerra y de la sangre? ―preguntó Moctezuma bajando la cabeza con temor y humildad.
―Así lo dicen los sabios y los sacerdotes más sabios y más viejos que nosotros, señor. Por eso la diosa Cihuacóatl vaga por el Anáhuac lanzando lloros y arrastrando penas, gritando para que oigan quienes sepan oír, las desdichas que han de llegar muy pronto a vuestro imperio.
Moctezuma guardó silencio y se quedó pensativo, hundido en su gran trono de alabastro y esmeraldas; entonces los cuatro sacerdotes volvieron a doblar los pasmosos códices y se retiraron también en silencio, para ir a depositar de nuevo en los archivos imperiales, aquello que dejaron escrito los más sabios y más viejos. Por eso desde los tiempos de Chimalpopoca, Itzcóatl, Moctezuma, Ilhuicamina, Axayácatl, Tizoc y Ahuízotl, el fantasmal augur vagaba por entre los lagos y templos del Anáhuac, pregonando lo que iba a ocurrir a la entonces raza poderosa y avasalladora. Al llegar los españoles e iniciada la conquista, según cuentan los cronistas de la época, una mujer igualmente vestida de blanco y con las negras crines de su pelo tremolando al viento de la noche, aparecía por el sudoeste de la capital de la Nueva España y tomando rumbo hacia el oriente, cruzaba calles y plazuelas como al impulso del viento, deteniéndose ante las cruces, templos y cementerios y las imágenes iluminadas por lámparas votivas en pétreas ornacinas, para lanzar ese grito lastimero que hería el alma.
―¡Ay, mis hijos, ay, ay!
El lamento se repetía tantas veces como horas tenía la noche la madrugada en que la dama de vestiduras vaporosas jugueteando al viento, se detenía en la Plaza Mayor y mirando hacia la Catedral musitaba una larga y doliente oración, para volver a levantarse, lanzar de nuevo su lamento y desaparecer sobre el lago, que entonces llegaba hasta las goteras de la Ciudad y cerca de la traza.
Jamás hubo valiente que osara interrogarla y todos convinieron en que se trataba de un fantasma errabundo que penaba por un desdichado amor, bifurcando en mil historias los motivos de esta aparición que se trasladó a la época colonial. Los románticos dijeron que era una pobre mujer engañada, otros que una amante abandonada con hijos, hubo que bordaron la consabida trama de un noble que engaña y que abandona a una hermosa mujer sin linaje. Lo cierto es que desde entonces se le bautizó como La Llorona, debido al desgarrador lamento que lanzaba por las calles de la Capital de Nueva España y que por muchos ilustres constituyó el más grande temor callejero, pues toda la gente evitaba salir de su casa y menos recorrer las penumbrosas callejas coloniales cuando ya se había dado el toque de queda. Muchos timoratos se quedaron locos y jamás olvidaron la horrible visión de La Llorona. Hombres y mujeres "se iban de las aguas", y cientos y cientos enfermaron de espanto.
Poco a poco y al paso de los años, la leyenda de La Llorona, rebautizada con otros nombres, según la región en donde se aseguraba que era vista, fue tomando otras nacionalidades y su presencia se detectó en el sur de nuestra insólita América en donde se asegura que todavía aparece fantasmal, enfundada en su traje vaporoso, lanzando al aire su terrífico alarido, vadeando ríos, cruzando arroyos, subiendo colinas y vagando por cimas y montañas.
Este ser es considerado como el primero en dar a luz. Ayudó a Quetzalcóatl a construir la presente era de la humanidad, moliendo huesos de eras previas y mezclándolos con sangre. Es madre de Mixcóatl, al que abandonó en una encrucijada de caminos. La tradición cuenta que regresa frecuentemente para llorar por su hijo perdido, pero solo encuentra un cuchillo de sacrificios. Regía sobre el Cihuateteo, el lugar donde perecían las mujeres nobles que habían muerto durante el parto. También dice la leyenda que surgió de forma fantasmal para advertir sobre la destrucción del imperio de Moctezuma, tomando después el popular nombre de La Llorona. Su aspecto es el de Ilamatecuhtli, Toci y Tlazolteotl y obtiene el título de viceregente de Tenochtitlan.
Aquí está claro que la Llorona es la diosa Cihuacóatl, que, como había mencionado antes, se lamenta por la caída del imperio azteca y es por eso que se decía sobre todo en Coyoacán, que la Llorona era la que se le aparecía a los conquistadores españoles de la Nueva España, bajo la forma de una mujer bella envuelta en un vestido blanco. Aquellos hombres se pondrían seguir o cortejar aquella dama, y cuando estos la tenían cerca, se retira el velo y ven su rostro de espanto. Es aquí que la Llorona mataba a aquellos españoles de un susto.
Y lo curioso de ello, es que menciona que hace las mismas acciones de la Cegua o Siguanaba.
Por ejemplo, en otras versiones mexicanas, guatemaltecas y, sobre todo, colombianas, indican que la Llorona suele perseguir a las personas perversas, a los hombres infieles, a los borrachos y a todo aquel que ande haciendo maldades.
Volviendo con la Siguanaba y repitiendo lo ya mencionado antes, se dice que es un espectro que se le aparece a los hombres en la forma de una bella mujer, pero con el rostro oculto. Cuando los hombres se le acercan, esta muestra su faz la cual puede ser el rostro que ya he mencionado durante todo este blog (un caballo, el de una anciana, un perro, una calavera...), el cual termina enloqueciendolos, enfemandolos o matándolos del susto.
En Costa Rica y Nicaragua, donde se le conoce como la Segua, se cuenta que la Siguanaba suele aparecer únicamente a los hombres solitarios que utilizan el medio de transporte. En más zonas urbanas, es un automóvil o una motocicleta y en los campos es un caballo. Cuenta la leyenda que nadie puede resistirse a su hermoso ruego y a tan hermoso cuerpo, que termina siendo subida. En el caso del campo, una vez subida a ancas del caballo, el hombre, decidido a contemplar su belleza, se encuentra con que ha subido a su caballo a un monstruo que tiene el rostro de un caballo. El monstruo, entonces, se aferra fuertemente al jinete y le muerde la mejilla para marcarlo como adúltero y trasnochador.
Seguido de esto, el hombre queda muy enfermo de espanto o "jugada"; la víctima tiene mucha fiebre y otros síntomas. También se dice que queda loco y con los ojos sobre saltados, y antes de morir dice: "¡La vi, la vi!".
En estos países, asimismo, al ser un espectro que únicamente ataca a los varones solitarios, se recomienda que vaya acompañado de otra persona.
En algunas zonas de México y Guatemala, a la Siguanaba se le describe como una mujer cuyo rostro es cubierto por un velo, y cuando ya tiene a su víctima se levanta el velo mostrando su rostro de espanto. En otras zonas de Nicaragua, cuentan que ella también suele aparecer con un velo, apareciendo en un árbol frondoso de Guanacaste y cuando un hombre se le acerca, se levanta el velo y muestra el rostro de calavera. En Costa Rica también hace lo mismo y aparece en ese tipo de árboles, solo que allí les muestra el rostro de un caballo.
Como algunos pudieron notar, tanto la Llorona como la Siguanaba hacen las mismas acciones: atacan principalmente a los hombres, los seducen y se retiran el velo para enseñar la cara de monstruo. Se presentan como mujeres normales en los caminos solitarios ante ellos, cuando se suben les muerden la mejilla y estos quedan enfermos de por vida, locos o hasta mueren del encuentro. También cumplen la misma función moral, es decir, castigan a los hombres de malos pasos. Hasta también la Llorona está asociado con demonios, o dicen que es una manifestación demoníaca. Aunque la forma en la que se le podría diferenciar, es que la Llorona se la pasa llorando y la Siguanaba no.
Aquí también me pega la conclusión de que la Cegua o Siguanaba es realmente una entidad sobrenatural que parece estar buscando venganza tras ver que los españoles destruyeron los imperios prehispánicos y ejercieron la violencia sobre los indígenas y mestizos...
¿Ustedes que piensan? ¿Realmente es de origen mitológico o prehispánico? ¿Es un invento de los españoles para controlar a indígenas y mestizos? ¿La Siguanaba, la Cegua, la Llorona y todas esas mujeres son lo mismo? ¿Ignorancia o verdad? ¿No creen que Wikipedia diferencia todo? ¿Es una diosa, bruja, demonio o fantasma?
¿Has tenido un encuentro con la Segua/Siguanaba?
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